El amor que simbólicamente es una casa


Esta semana en La libreta de Irma, apareció un cuento mío que lleva el título de esta entrada. Cuelgo aquí un adelanto y los invito a que continúen sus lectura en el sitio original. Se encontrarán con agradables sorpresas y excelentes plumas. Vida larga a este proyecto!

La casa se levanta. En los trazos sin nombre, se escuchan nuevos ecos, el rasgo indestructible de la transformación. Nosotros también somos reconstruidos. Las heridas son devoradas, las cicatrices.
Hay hombres y mujeres farsantes. Lo que hablan, lo que ingenian (a veces se creen artistas), desemboca en precipicios.
—Y tú fuiste una soñadora.
Buscaba aquellos paisajes. O tan siquiera un jardín para permanecer inmóvil.
[...]

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