Trabajar el poema en el aula de clase


¿Para qué enseñar poesía? ¿Para qué sirve? ¿Por qué hablar de poemas cuando podemos hablar de tecnología, videojuegos, series de televisión? El docente se enfrenta a esta serie de cuestionamientos y más, cuando llega la hora de impartir el curso de poesía como parte de un programa académico. ¡Qué difícil es trabajar con grupos que no tienen el interés mínimo no sólo en la poesía, si no en la literatura misma! Además, como sabemos en México, los programas, las reformas educativas, las propuestas en torno a la lectura y la escritura, siempre están hechas al vapor.
         A la pregunta ¿qué entiendes por poesía? o ¿qué es la poesía? no exijo una definición inmediata. Es esta mi postura frente a mis alumnos. Hasta el día de hoy y, con muchos años de trabajo en ella, no logro concretar un concepto que la defina en todos los sentidos. Y eso, ocurre creo yo, con la mayoría de los poetas. Finalmente, creo que la definición no importa dentro del aula de clase; en cambio, importa que el alumno la descubra, la lea, la produzca.
         Encontré en Internet un texto que les voy a recomendar sobre todo porque aborda algunas técnicas que los docentes podemos aplicar. El texto es de Pedro Ángel Martín Rodríguez y Antonia Ma. Coello Mesa y es una propuesta pedagógica para enseñar gramática y poesía.
         Los autores insisten en algo fundamental ¿cómo podemos enseñar poesía si los profesores leemos únicamente los poemas contenidos en el libro de texto? Para enseñar poesía, concluyen, debemos estar contagiados de ella. Sólo así, podemos heredarla.
         El documento propone cuatro ejercicios. Les comparto los ejercicios a manera de índice y los invito a descargar el documento completo en donde los autores explican la dinámica a seguir en cada uno.

1. Primera actividad: Presentación de un poema
2. Segunda actividad: Poesía, categorías y estructuras gramaticales
3. Actividad tres: Creación de sus propios textos
4. Cuarta actividad: La coherencia textual



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