La llamada


Contesto el teléfono. Hay mucho ruido de fondo, voces. Creo ver un número pero es otro. Por fin una voz.
—Hablo de la policía encargada de Torreón, Gómez, Lerdo... de su teléfono que es el 871.... recibimos una denuncia. Usted la hizo, mija.
—No señor
—Hablo de parte del comandante Chuy, que como le digo, se encarga de la zona de Torreón, Gómez, Lerdo... Hizo, mija, usted la denuncia.
—No señor y por favor deje de llamarme mija. Se supone que hablo con una autoridad porque me trata de mija, señor.
—Es una forma de decir, una muletilla (usó en efecto la palabra muletilla).
—La denuncia que salió de su teléfono la hizo un hombre como de 35 años y decía que había visto a dos hombres bajar de una camioneta blanca portando armas de fuego.
—No señor, yo soy la única que utiliza esta línea, por lo tanto, la información que me proporciona es incorrecta.
—Entonces, lo que puedo concluir es que su número fue hackeado. Pero no entre en pánico, por favor, no entre en pánico. Podemos levantar la demanda ahora mismo.
—Señor, yo me comunicaré con mi proveedor de servicio telefónico para que me informe sobre esa situación.
—Sí, pero su número fue hackeado...
—Por eso le digo, señor, que yo me comunicaré con mi proveedor de servicio.
—Bueno, gracias.

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