Algunas consideraciones sobre la familia


¡Qué fácil seguir a otros sin analizar realmente hacia dónde nos llevan! Este es el efecto que veo en lo que ahora "es pan caliente" en las redes sociales. La marcha "En defensa de la familia", promovida por una organización de derecha conservadora llamada Frente Nacional, está en contra de los matrimonios igualitarios, como también en contra del acceso a información sobre temas de reproducción, igualdad de género y los derechos de la comunidad lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual (LGBTTI). Insisten en la familia "normal". Hablan de aquella donde existe una madre, un padre, unos hijos. La mujer, por supuesto, sólo como aparato reproductor. ¿Una familia normal?

El término "normal" tiene muchas aristas. Hay familias que no cuadran con la aberración del término "normal" (que se usa en este caso); familias hechas por la madre y los hijos; por el padre y los hijos; familias homoparentales o aquellas que sin hijos (como es el caso mío y mi esposo), optamos por las mascotas. ¿Qué de malo hay en todo esto? Si hablamos de lo malo, entonces hablaríamos de otra cosa, por ejemplo, de violencia dentro de estos hogares. ¿Cuántas familias que no entran en el terreno de esta normalidad son verdaderamente familia? Muchas y que, no lo dudo, cuidan más que una llamada tradicional. En mi caso, por ejemplo, mi primera familia (no debería llamarla familia) me abandono. No juzgo esto porque, extrañamente, es un hecho que ahora agradezco. No asumieron su responsabilidad y tuve que esperar un buen tiempo para que otra familia me adoptara. ¿Es esta la familia “normal” de la que hablan? ¿Es válido discriminar de tal modo? ¿Qué no se supone tenemos los mismos derechos?

Lo que importa aquí, independientemente del modelo familiar, es primeramente la integridad de cada persona, el valor que se le da dentro de estos núcleos ¿Quién no quiere ser valorado, amado, guiado, apoyado, respetado? Si estos elementos están dentro de los hogares tradicionales… ¡qué bien!, como también si están dentro de otros modelos, como el caso de los matrimonios igualitarios. Cada quien es libre de tener la familia que desea siempre y cuando no olvide la integridad de cada individuo. Es decir, eso que afectará de manera positiva a la persona, a su entorno. La integridad (madurez en el nivel ético y espiritual, que conducen a la persona a actuar lo mejor posible en todas las circunstancias, pues este valor afecta positivamente a todo su entorno), ha pasado a segundo término o, acaso, ya no importa, y es lo que olvida esta marcha y quienes están de su lado. Por ello, una acción errada y absurda. Sólo una última reflexión: la integridad es la respuesta a esta doble moral que maneja la sociedad, donde las personas actúan de una manera relativa (a su conveniencia y acomodo, por ejemplo, esta marcha), evitando todo tipo de compromiso serio con los demás... Doble moral que se caracteriza por ser bondadosa cuando se requiere (conveniencia), pero participa de actos denigrantes sin que otros se den cuenta de ello.

Sin embargo, ustedes tienen la última palabra.

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